jueves, 10 de diciembre de 2009

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Revolucion Francesa

Revolucion Francesa


La Revolución francesa fue un conflicto social y político, con diversos periodos de violencia, que convulsionó Francia y, por extensión de sus implicaciones, a otras numerosas naciones de Europa que enfrentaban a partidarios y opositores del sistema denominado del Antiguo Régimen. Se inició con la autoproclamación del Tercer Estado como Asamblea Nacional en 1789 y finalizó con el golpe de estado de Napoleón Bonaparte en 1799.
Si bien la organización política de Francia osciló entre
república, imperio y monarquía durante 71 años después de que la Primera República cayera tras el golpe de Estado de Napoleón Bonaparte, lo cierto es que la revolución marcó el final definitivo del absolutismo y dio a luz a un nuevo régimen donde la burguesía, y en algunas ocasiones las masas populares, se convirtieron en la fuerza política dominante en el país. La revolución socavó las bases del sistema monárquico como tal, más allá de sus estertores, en la medida que le derrocó con un discurso capaz de volverlo ilegítimo.

Expansion Colonial

A lo largo de la historia múltiples civilizaciones han intentado conseguir una expansión territorial, aunque no todas han logrado el mismo resultado. De esta forma destacan en la edad antigua diversos imperios como el egipcio (Menes, 3300 a.C.), el de los acadios en Caldea (Sargón, 2700 a.C.), el de los mesopotámicos (babilónicos y asirios) y el de los que surgieron en las costas del mar Mediterráneo (medos, hititas, persas y de Alejandro Magno). Más tarde, en la edad media, surgieron los imperios árabe, sasánida y turco y finalmente los imperios coloniales español, francés, holandés o británico en la edad moderna.

El colonialismo europeo moderno comenzó en el siglo XV con los viajes de los portugueses a lo largo de la costa oeste de África. Sin embargo, el colonialismo alcanzó su momento de máxima importancia desde finales del siglo XIX hasta mediados del XX. Durante este periodo países como Inglaterra, Francia y Alemania se repartieron el continente africano (donde tan sólo quedaron dos países independientes: Liberia y Abisinia) e intentaron extender sus influencias a otras zonas del mundo como Europa Oriental, Oriente Medio, Extremo Oriente o el Caribe. Por otro lado países como España, Italia, Portugal y Bélgica, aunque también intentaron beneficiarse de este reparto, no lograron tantos territorios





Inicios del S.XX

El inicioAl final del siglo XIX se constata una recuperación del gallego como idioma literario, cultural e histórico; simultaneamente se patentiza un descenso en el nivel del uso oral. La lengua gallega no vive todavía una situación normalizada y eso provoca un retroceso en medios sociales -clases altas y medias- y en ámbitos geográficos -urbanos- concretos.El contexto socio-político contrasta con la prolífica actividad cultural. La sociedad gallega de inicios del siglo XX seguía caracterizándose por la concentración del poder económico en sectores minoritarios, por un sistema agrícola todavía feudal y por una creciente emigración que iba vaciando el país.Nacen asociaciones agrarias que canalizan las protestas sociales y alcanzan gran resonancia en el campesinado, como fue el caso de la Liga Agraria de Acción Gallega.

I Guerra


La Primera Guerra Mundial fue un conflicto armado que tuvo lugar entre 1914 y 1918,[2] y que produjo más de 10 millones de bajas.[3] Más de 60 millones de soldados europeos fueron movilizados desde 1914 hasta 1918.[4] [5] Originado en Europa por la rivalidad entre las potencias imperialistas, se transformó en el primero en cubrir más de la mitad del planeta. Fue en su momento el conflicto más sangriento de la historia. Antes de la Segunda Guerra Mundial, esta guerra solía llamarse la Gran Guerra o la Guerra de Guerras.

La guerra comenzó como un enfrentamiento entre Austria-Hungría y Serbia. Rusia se unió al conflicto, pues se consideraba protectora de los países eslavos y deseaba socavar la posición de Austria-Hungría en los Balcanes. Tras la declaración de guerra austrohúngara a Rusia el 1 de agosto de 1914, el conflicto se transformó en un enfrentamiento militar a escala europea. Alemania respondió a Rusia con la guerra, obligada por un pacto secreto contraído con la monarquía de los Habsburgo, y Francia se movilizó para apoyar a su aliada. Las hostilidades involucraron a 32 países, 28 de ellos denominados «Aliados»: Francia, Gran Bretaña, Rusia, Serbia, Bélgica, Canadá, Portugal, Japón, Estados Unidos (desde 1917), así como Italia, que había abandonado la Triple Alianza. Este grupo se enfrentó a la coalición de las «Potencias Centrales», integrada por los imperios Austrohúngaro, Alemán y Otomano, acompañados por Bulgaria.